Software takes command de Lev Manovich Segunda Parte

Dime qué software (y cómo lo) usas y te diré quien eres

De lo material o lo inmaterial

La detección de la preeminencia de lo etéreo, inmaterial y simbólico por sobre lo físico, tangible, voluminoso y ostentoso hace rato que está dando vueltas en las plumas de muchos críticos y analistas del mundo moderno y post-moderno.

Ya have medio siglo que Daniel Bell y Alvin Toffler redactaron una retahíla de infinitos textos vinculados primero con la sociedad post-industrial para ser después reemplazados por la sociedad de la información.. Y ahora del conocimiento, de la desinformación, de la democratización del conocimiento y la lista sigue y sigue

Mas recientemente en 1999 Diane Coyle nos asombraba con la deflación de realidad propia de la economía de lo inmaterial tal como revisó detalladamente en The Weightless World: Strategies for Managing the Digital Economy . En la misma línea de referencias del Nicholas Negroponte de Being Digital quien sostenía que el costo físico de su computadora era nimio (1000 veces menor) comparado con el valor de los proyectos que estaban almacenados en su interior.

Lo que hace la diferencia entre el costo físico del hardware y el costo de los proyectos está precisamente en el software, pero ese valor estaba mucho mas concentrado en 1996 cuando Negroponte envasó sus columnas mensuales de la revista Wired en su best-seller libresco, que hoy cuando estamos asistiendo al advenimiento del software cultural, es decir del software en manos de millones -casi 2.400- de personas. Los habitantes de la red.

El software de lo invisible a lo visible

El software es esa cola invisible que “pega” a la sociedad hipermoderna. Si bien sigue habiendo divisorias institucionales, temáticas y funcionales en el entramado social (la salud, la economía, la educación, la ciencia y la tecnología), la lingua franca que articula todos estos sectores es la sintaxis compartida del software: enunciados de control “si”.. “entonces”, operadores y tipos de datos, estructuras de datos como las listas, y convenciones de interfases que acumulan menúes y cajas de diálogo.

Manovich filosofa a golpes de martillo: mientras que la electricidad y el motor de combustión interno hicieron posible a la sociedad industrial, el software hace posible a la sociedad informacional. Por ello resulta llamativo que habiendo tantas categorías que dicen ocuparse de lo nuevo: estudios ciberculturales, estudios Interneteanos, estudios sobre juegos, nuevas teorías de los medios, cultura digital y humanidades digitales, la herramienta maestra que las alimenta a todas ella, que es el software, hasta ahora ha recibido una atención muy menor. (un contraejemplo tampoco citado por Manovich pero de nicho es Mizuko Ito Engineering Play: A Cultural History of Children’s Software.

Es cierto empero que para analistas y críticos culturales, tecnofílicos o tecnofóbicos el software es consustancialmente invisible, y el hecho de que las competencias para apropiárselo hayan aumentado exponencialmente en las últimas décadas, ha sido totalmente ignorado por parte de la pedagogia (la general y la específica) convirtiendo en absurda la noción de alfabetización digital (¿para qué alfabatizar en lo que casi todos somos competentes, y cómo no alfabetizar en lo que casi nadie lo es?).

Antecedentes y consecuentes

Ha habido, es cierto, algunos análisis preliminares en esta dirección como bien subraya Manovich. Uno de ellos fue la obra seminal de John Battelle, The Search: How Google and Its Rivals Rewrote the Rules of Business and Transformed Our Culture (2006). Como queda demostrado alli todas las expresiones que remiten a la familia de palabras ligadas a la información y al conocimiento ( “Information society,” “knowledge society,” “network society,” “social media,” “online collaboration,” “crowdsourcing”) están determinadas en última (pero también en primera ) instancia por el software.

La contaminación de todos los medios (así como su reinvención) por parte del software exige que para su análisis/síntesis recurramos a la programación, y que inventemos/reciclemos términos, categorías y operaciones propias de los medios,… programables. Es por ello (y aquí se explica con suma claridad como ha ido variando el eje de las preocupaciones de Manovich pasando de los medios al software) de la teoría de los medios a la teoría del software.

Por suerte hay una serie de antecedentes que han sido religiosamente inventariados por Manovich antes de lanzarse a su propio estudio en detalle y profundidad. Entre ellos contamos con la antología compilada por Noah Wardrip-Fruin & Nick Montfort (2003) New Media Reader. La antología se inicia con el célebre texto de Borges El jardín de los senderos que se bifurcan y después de 54 artículos cierra con un texto de Tim Berners- Lee de 1994 . Coincidentemente ese mismo año iniciático de 2003 se publicó Behind the Blip: essays on the culture of software de Matthew Fuller quien también organizó el primer Software Studies Workshop en el Piet Zwart Institute en Rotterdam

Manovich nos propone estudiar la materialidad del software y en ese dirección se lanzó la Software Studies book series at MIT Press la cual en 5 años ha publicado 5 valiosos titulos: Wendy Hui Kyong Chun Programmed Visions Software and Memory (2011); Nick Montfort, Ian Bogost, et al 10 PRINT CHR$(205.5+RND(1)); : GOTO 10; Geoff Cox & Alex McLean Speaking Code. Coding as Aesthetic and Political Expression (2012) ; Rob Kitchin & Martin Dodge Code/Space Software and Everyday Life (2011); Noah Wardrip-Fruin Expressive Processing Digital Fictions, Computer Games, and Software Studies (2009)

Se trata de una tradición incipiente pero fragmentada que empezaría a adquirir una fisonomía mas integrada a partir de este nuevo libro de Manovich. Seguiremos explorando.

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