¿Qué es eso del crowdfunding?

Nuevas formas de concretar proyectos recurriendo a la comunidad

Se conoce como financiamiento colectivo a la práctica de abrir a cualquiera que quiera colaborar la posibilidad de aportar de acuerdo a su interés y capacidad para la realización de un proyecto. La motivación detrás de este modelo de financiación es permitir la realización de proyectos sin tener que recurrir a grandes inversores. A partir de la suma de pequeñas contribuciones se logra consolidar el capital necesario para el proyecto. Una de las ventajas, por ejemplo, es evitar la fuerte influencia de los inversores en la toma de decisiones sobre el proyecto.

El momento inmediatamente posterior al de la aparición de una idea o proyecto es cuando caemos en la cuenta de que necesitamos dinero para poder realizarlo. Tradicionalmente, cuando se trata de proyectos que requieren de grandes cantidades, como producciones cinematográficas, experimentos sin fines comerciales o hasta la construcción de edificios, se busca interesados en otorgar la suma a cambio de un retorno de la inversión. En el caso de la financiación colectiva el retorno de la inversión puede ser desde simbólico hasta algún tipo de beneficio de cierta exclusividad, definido por los que proponen el proyecto y comúnmente llamado recompensa.

Cómo funciona

El principio básico es muy simple: una persona o grupo presenta su idea o proyecto, explica por qué necesita la ayuda económica, fija un monto como objetivo a recaudar, y establece las recompensas que recibirán aquellos dispuestos a invertir. El proceso es seguro para los colaboradores: si no se llega al monto fijado, el dinero nunca pasa de manos. En otras palabras: si no se consigue todo lo que se necesita, no se hace nada.

Si bien hay muchos proyectos independientes que auto-gestionan su sistema de donaciones (como ‘Las Cartas de Guadalupe’, una obra literaria colaborativa), el crowdfunding proliferó realmente a partir de la aparición de ciertas plataformas web que facilitaron el intercambio de información y dinero entre las partes.

En norteamérica las primeras plataformas de crowdfunding se remontan al 2000/2001, aunque fue en el 2008 con la aparición de IndieGoGo y en el 2009 de Kickstarter que se instaló como la plataforma de crowdfunding por defecto. Algunos años más tarde surgieron en Argentina las platformas de Idea.me (2011) y Panal de ideas (2012), que lograron cubrir la demanda para latinoamérica.

Todas estas plataformas giran en torno a un mismo concepto, pero tienen diferencias entre sí. Por ejemplo, tanto Goteo.org como Panal de Ideas, además de buscar colaboraciones monetarias para proyectos, sumaron a su plataforma la opción de colaborar activamente en el proyecto. Por ejemplo, un director de cine que requiere 15.000 pesos, un director de fotografía y un asistente de sonido para un cortometraje, podría conseguirlo todo con la misma campaña. Entre otros ejemplos interesantes, Panal de Ideas cuenta también con una sección llamada Voluntariado, donde se publican Equipos, locaciones, utilería, producción, editores, habilidades, asistencia, extras, entre otros. Las innovaciones, o formas particulares de financiar colectivamente, continúan con un fin claro: darle vida a los proyectos.

Últimamente, algunas campañas ambiciosas como la película Wish I Was Here de Zach Banff (Scrubs, Garden State) hizo que se suscitara cierta polémica en torno a quiénes deberían o no usar este método de financiamiento. Algunos defienden la idea de que sólo debería ser usado por personas que no pueden acceder a llevar a cabo sus ideas de otro modo. El mismo Zach responde a esto exponiendo su elección de financiar su proyecto de esta manera:

Como director, financiar una película independiente de la manera tradicional significa, en la mayoría de los casos, ceder tu decisión sobre el corte final o ‘final cut’, elección de casting, locaciones, y tener que reducir el guión para hacerlo realizable con el mínimo presupuesto posible. (Kickstarter)

Es decir, el financiamiento colectivo puede tener otro atractivo para los realizadores como la independencia y la libertad de contenido.

Alcance del Crowdfunding – Proyectos realizados

Los proyectos de financiamiento colectivo vienen en todos los sabores, y pueden encontrarse todo tipo de propuestas. En el campo del software se hizo mucho eco de la propuesta de Diaspora*, que surgió en respuesta al éxito de Facebook, prometiendo una red social donde el usuario (y no la plataforma) tiene control sobre sus datos. El crowdfunding encontró una gran acogida por parte de los desarrolladores de hardware que en muchos casos tienen intenciones de construir dispositivos fuera de lo común y para ello recurren directamente a los potenciales compradores. Un ejemplo sería Bhoreal, un pequeño aparatito que permite generar secuencias musicales o Pebble, un peculiar reloj de pulsera que buscaba conseguir 100 mil USD y llegó a los 10 millones.

Algunos artistas recurrieron al crowdfunding para ejecutar sus obras. Rostros de un Triunfo, por ejemplo, se trató de un registro fotográfico de los días previos a la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina. En el caso de la literatura, están desde los proyectos autogestionados como Las Cartas de Guadalupe, donde cada contribuyente además provee material escrito a la obra final, hasta la plataforma Libros.com que se ha consolidado como editorial a través del micro-mecenazgo.

La primera plana de muchos medios se colmó de referencias al financiamiento colectivo con el éxito no sospechado que tuvieron algunas campañas para lograr proyectos cinematográficos en los últimos meses. Hace algún tiempo surgió el proyecto de recuperar la serie estadounidense Veronica Mars bajo el formato de largometraje. El objetivo era llegar a los dos millones de dólares y se logró conseguir casi seis. O tal como fue mencionado antes, Zach Braff, que escribió, dirigió y protagonizó su primer película “Garden State” con la inversión mayoritaria de uno de sus fans, decidió volcarse nuevamente a sus seguidores para su nuevo proyecto. En su caso también superó en un 50% el objetivo de 2 millones que había definido. Respecto del mundo hispanoparlante, el mes pasado se estrenó “El Cosmonauta”, la primer película española de financiamiento colectivo.

Como último ejemplo del alcance del crowdfunding, en Bogotá (Colombia), las donaciones de 300.000 ciudadanos que contribuyeron con un total de 170 millones de dólares permitirán construir un rascacielos. La idea es de hecho construir una ciudad entera a través de la financiación colectiva. Para esto se lanzó un portal donde la gente puede aportar ideas y proyectos para ser financiados.

No hace falta fundar una empresa desde cero, firmar un contrato o ganar la lotería para concretar nuestras ideas. Si la idea es buena, basta con organizarse, armar un buen equipo y hacer una buena difusión del proyecto. . Quizás sean los mismos interesados quienes se encarguen de que siga adelante.

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