Minority Report cada vez mas cerca, la ilusión de la transparencia cada vez mas lejos ¿Seguro?

De Wikileaks, hackactivistas e infoutopistas

De Minority Report a los drones y vuelta

Después de la saga Bourne, de la serie Person of Interest, de las 5 millones de cámaras que hay en Londres, del programa Echelon, de los miles de muertos gentileza de los Drones, sabíamos que el espionaje, el fisgoneo, el control y la amenaza estaban mas que presentes en la sociedad de la hiperinformación.

Con el asilo de Julian Assange después de haber “wikilikeado” a la diplomacia norteamericana, del suicidio de Aaron Schwartz, acorralado por el FBI por haber pretendido liberar millones de papers científicos, y de la persecución de Edward Snowden por haber revelado la existencia del programa de espionaje Prisma, ya es reiterativa esta danza entre la liberación y el control de los datos, como para alguien pueda ingenuamente imaginar que la sociedad de la transparencia pregonada por Jurgen Habermas en los años 1970 es compatible con un macrosistema tecnológico de vigilancia -frente al cual las sociedades de control teorizadas por Foucault son un poroto.

Por ello la indignación de hoy es apenas un chiste frente a lo que imaginó Philip Dick en Minority Report que ocurriría en 2054, donde lo que estaría bajo control no sería lo que está ocurriendo hoy, sino lo que podría llegar a ocurrir mañana.

Un bueno hilo conductor para entender (inicialmente) el mundo en el que nos toca vivir (y hace donde pareceríamos estar yendo mañana) son ciertos neologismos.

Metadata, Big Data, Data mining

Para alivio (?) de los damnificados (norteamericanos) el fisgoneo sobre sus llamadas telefónicas o sus comunicaciones a través de Internet no versó sobre el contenido de los mensajes sino sobre sus características: cuándo se comunica, quiénes participan, dónde se hallan los comunicadores, duración de la comunicación, etc. Se trata de datos sobre los datos, que es lo que significa “metadato”, y que aparentemente no afectan nuestros derechos individuales.

Lamentablemente debido a su cantidad ingente y la capacidad que nos brinda la tecnología de monitorearlos esos datos aparentemente triviales se convierten en el mineral que tratado mediante algoritmos matemáticos secretos devienen “Big data” con capacidad analítica y predictiva.

Todo esto mas o menos lo sabíamos o intuíamos. Las denuncias de Snowden añaden a esta sospecha la doble carnadura de que lo que imaginábamos (o temíamos) está ocurriendo efectivamente, y de que con la excusa de defenderse del terrorismo, las empresas privadas aliadas al gobierno de USA han conspirado contra los usuarios convirtiendo a las utopias digitales en pesadillas analógicas.

Mientras desconocemos todo lo importante: ¿Desde cuándo la National Security Agency (NSA) ha estado monitoreando las comunicaciones en USA y fuera de ella?, ¿Qué poderes de vigilancia cree tener el gobierno de USA apalancado en el Acta Patriótica?, ¿Los metadatos obtenidos hasta ahora (y mantenidos en secreto hasta la denuncia de Snowden) han servido efectivamente para evitar ataques terroristas?, ¿Cuánta información y de quién es la que monitorea Prisma?, ¿Como funciona efectivamente este sistema que deja a su antecesor Echelon, como a un juego para chicos?

De la transparencia comunicacional a la pesadilla del hipercontrol

Lo que si sabemos es que la ilusión de la transparencia comunicacional de Habermas se ha convertido en la pesadilla del hipercontrol del pensamiento de Orwell. ¿Qué haremos ahora? ¿Tan inermes estamos? ¿La sociedad de control es un camino de ida? No estamos tan seguros.

Lo mismo que nos preguntamos nosotros se lo está haciendo hoy una gran cantidad de norteamericanos que oscilan entre calificar a personajes como Manning, Schwartz o Snowden, estos liberadores (blowwhistles) de la información, alternativamente como traidores o como héroes. Y esta vez si que la cronología etaria importa y mucho.

Efectivamente la revista Timecomo parte de su nota de tapa, hizo una encuesta hace pocos días en donde el 53% de los norteamericanos sostenían que Snowden debía ser juzgado, comparado con soloel 28% que decía que debía quedar libre. Sin embargo entre el grupo de edad del espía arrepentido, es decir entre los que tienen entre 18 y 34 años, eran 43% los que decían que Snowden no debía ser castigado.

La ética hackactivista está creciendo en el mundo y nada casualmente Julian Assange dijo hace poco que uno de los fenómenos mas interesantes a los que estamos asistiendo es a la radicalización de la juventud filointerneteana imbuida de los valores de la red.

S bien los casos de Manning (quien le brindó la información a Wikileakas) y ahora el de Snowden son los mas llamativos, no olvidemos que Jeremy Hammond se declaró culpable el 28 de Mayo en NY de robar documentos a Stratfor una empresa privada de inteligencia sosteniendo que hay que desenmascarar a los ladrones legales (las grandes compañías y el gobierno) de información.

Para Peter Ludlow profesor de filosofia de Norwestern lo que estamos viviendo/viviendo en todos estos casos es la recombinación de dos ideas que durante largo tiempo siguieron caminos separados. A saber la ética hacker (cuyo epitome máximo esta en la obra de Peka Himanen La Etica del Hacker y el espíritu de la era de la información, prologada en español por Manuel Castells), y un impulso politico antiautoritario que ha encendido la mecha en las revoluciones arabes y que hoy mismo esta cuestionando el premier turco R

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