Los primeros 100 días de ConectarLab

Para ser consecuentes con nuestras hipótesis acerca del devenir creativo de los colectivos, y dado que la complejidad -como nos enseñó años atrás Heinz Von Foerster-, consiste básicamente en un desarrollo emergente e imprevisto, que no está contenido in nuce en el algoritmo original (de alli que no es posible comprimir anticipadamente lo impredecible), nadie podría haber imaginado que el lab de Conectar Igualdad habría de completar con bombos y platillos su primer desafío, cual era transitar un poco mas de tres meses y rendir cuenta (afortunada) de lo realizado.

Porque una cosa son las ideas y las ambiciones, y otra muy distinta las realizaciones y las efectividades conducentes. Porque la alquimia que consiste en integrar un colectivo con individualidades valiosas sin disolverlas en el intento, y al mismo tiempo pasar de las miradas a toquecitos e integraciones parciales, que devienen finalmente en una orquesta de sonido afinado y atrapante, si bien no es un misterio insondable, exige si de una serie de mecanismos, búsquedas e implementaciones que rara vez logran su cometido.

Lo comentamos en un post que apuntaba exactamente en esa dirección hace pocos dias atrás, cuando mencionábamos la ineficiencia de la innovación. Asi como la naturaleza prueba a destajo con nuevas formas vivientes, y muy pocas criaturas logran finalmente ocupar el escenario principal (y la amenaza de la extinción planea soberana aun en esos casos de maravilloso autodiseño), otro tanto ocurre con las instituciones encargadas de mantener en alto el estandarte de la innovación, la renovación, la detección de mutaciones, la auscultación de una demanda fluctuante y errática de novedad, y sobretodo esta a merced de la disponibilidad de medios, recursos, talentos, motivaciones e incentivos como para devenir instituciones de movimiento.

Porque eso es un Lab, no importa cual sea el sustantivo que lo presida (Fab, Media, Future, Itinerante), porque eso es una banda creativa, algo que excede en mucho no solo a los individuos y al grupo sino a todas las constricciones y restricciones (que limitan, pero al mismo tiempo modelan), todas las nanointervenciones que sirven para ajustar, reinventar o reorientar los proyectos en curso.

Aun asi, los onomásticos y los aniversarios ad hoc, son momentos oportunos para barajar y dar de nuevo, para medirnos y medirlos, para complacernos en algunas conversaciones que han llegado a buen término, para pausar o cerrar otras, y sobretodo para iniciar nuevas y promisorias iniciativas en campos aun inexplorados.

En la presentación que acompaña esta nota revisamos todas estas dimensiones, la de de lo prometido y la de lo realizado, la de lo actuado y la de lo extraviado, la de lo latente y la de lo expectante.

Los números son contundentes, aunque mas de uno sostenga que en estos menesteres lo que importa es lo cualitativo y no lo cuantitativo. Hemos hecho mucho y bueno en algunos tópicos. En otras áreas avanzamos poco por los escollos y los engorros fueron demasiados. Pronto nos topamos con los límites del talento propio, y aprendimos que en muchas áreas necesitaremos recurrir con intensidad y paciencia a las alianzas, a los mentorazgos externos, a la conducción de investigaciones y productos al mejor estilo del crowdsourcing e incluso del crowdfunding.

Un Lab a diferencia de una empresa productiva no tiene una función y misión definida de antemano. Su identidad es fluída y su DNA tanto organizacional como en términos de productos, se hace al andar al mejor estilo del Machado cantado por Serrat. A poco de emprender el camino reconocemos fortalezas y debilidades. Nos aparecen tanto perlas como fantasías, descubrimos que somos muy buenos en áreas inesperadas, y que a veces el caballo del comisario se cae extenuado a mitad de camino, cuando creíamos la partida ganada de antemano.

Sin soberbias ni lamentaciones debemos contraponer las expectativas a las realizaciones, conviene revisar nuestros estilos de trabajo, aceitar los mecanismos de intercomunicación y, sobretodo, buscar permanentemente mejorar la ecuación costo/beneficio en todos los terrenos: el de la ideación, el del prototipeado, el de la detección de expectativas, y el de la búsqueda permanente de equilibrio para no extenuarnos en el camino, pero tampoco perder momentum, capacidad de tracción y sobretodo puesta en valor de todos los momentos de interacción/producción dentro y fuera del lab que son nuestra forma de ser y hacer.

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