Laboratorios que marcaron nuestro camino

La segunda vuelta del Media Lab del MIT

Aunque nunca sabremos si fue exactamente así, la renuncia de Nicholas Negroponte al Media Lab que había co-fundado en 1985 habría estado asociada al desinterés (por celos y por choques de Egos y Narcisos) de las autoridades de la universidad muy poco dispuestas a ayudarle a conseguir los U$S 100 millones necesarios para terminar de construir el segundo edificio que finalmente estaría a cargo del ganador del premio Pritzker Fumihiko Maki.

Lo cierto es que con la partida de Negroponte, y después del itinerato de Walter Bender, a 20 años de lanzada, la iniciativa había perdido mucho de su garbo original y de su dimensión innovadora y trend-setter. Por eso cuando en el año 2006 Frank Moss fue nombrado como nuevo director muchos oscilamos entre la sorpresa y el desconcierto.

No lo conocíamos, no sabíamos si reinventaría a la institución o terminaría de hundirla, desconocíamos su doble cara como emprendedor y académico, no recibimos referencias muy entusiastas hacia su persona. Por suerte cuando dejó el cargo a mediados del año 2011 lo hizo con un libro The Sorcerers and Their Apprentices: How the Digital Magicians of the MIT Media Lab Are Creating the Innovative Technologies That Will Transform Our Lives en donde inventariaba su paso por el prestigioso Lab y, por lo que alli pudimos pispear, el Media Lab gracias a, o pesar de Frank Moss (dado que cuenta con luminarias con enorme peso propio como Mitchell Resnick, Alex Pentland, Neil Gerschenfeld, Rosalyn Picard, etc etc) volvía a estar nuevamente de pie y en marcha.

La gran incorporación de Joichi Ito

En septiembre de 2011 Joichi Ito asumía como cuarto director del Media Lab del MIT. A diferencia de los tres anteriores (incluyendo al fundador Nicholas Negroponte) Joichi no posee título universitario habilitante. Emprendedor, bloguero, defensor a ultranza del software libre, militante de lo abierto, que una institución sagrada como MIT lo admitiera en su seno, no habiendo respetado el sacrosanto valor de las calificaciones formales, fue toda una declaración de principios.

Y aunque se tardaría unos meses en sentir su impronta, tanto la revisión de lo bien hecho en la gestión anterior, como el aprecio por lo mucho que está generando Ito en la siuya, nos reconcilian con el Media Lab del MIT y nos llevaron a revisar algunos de sus aciertos mas recientes, imaginando como reapropiarlos y reaprovecharlos.

Dos años antes de asumir su cargo Ito, el anterior director del MIT, Frank Ross había recibido el más sorprendente de todos los mails que le llegaron en sus seis años de mandamás de la institución hoy a cargo de Ito . Rezaba sucintamente “El grupo de globos rojos del MIT gana el desafio DARPA a la red“. Lo firmaba Alex Pentland, director del grupo de Dinámica Humana quien le explicó a Ross que escondía esa críptica frase.

Los 10 globos rojos y la manera de descubrir colectivamente

Su grupo del MIT había ganado un concurso de cuya existencia Pentland se había enterado solo 4 días antes , sacando ventaja a 4.000 otros equipos del mundo. DARPA la creadora de Internet en 1969 festejaba su cuarta década con un premio de U$S 40.000 a quien ubicara 10 globos meteorológicos rojos de 2.4m de altura repartidos a lo largo y ancho de toda la USA continental la mañana del 5 de diciembre.

Obviamente nadie esperaba que los globos fueran descubiertos por algún individuo por más curioso que fuera. Todo el sentido del desafío estaba, por el contrario, en diseñar maneras creativas de reclutar y movilizar a una enorme red de personas para trabajar mancomunadamente en la búsqueda de los globos. El equipo del MIT se dio cuenta de inmediato que organizar una búsqueda masiva de los globos era lo mas parecido a crear una epidemia social en Internet para difundir un mensaje a la mayor cantidad de gente lo mas rápido posible.

Pero para ello había que inventar algún mecanismo de incentivos que motivara a la mayor cantidad de gente a buscar los globos del modo mas eficiente posible. Lo que hicieron fue crear un incentivo que premiaría no solo al descubridor directo de los globos, sino a la cadena de personas que contribuirían a encontrarlos (esquema de incentivos recursivo temporario).

El esquema a beneficiar creaba un incentivo financiero para que la gente atrajera a tantos amigos como pudiera y los convenciera de atraer muchos más. Por más larga que fuera la cadena el pago total nunca podría exceder los U$S 4.000 por globo. Para poner en marcha el incentivo se creo un sitio web que el mismo día del lanzamiento convocó a 100 personas, la mañana siguiente a 1.000 y que un día antes de la liberación de los globos llego a 4.000.

Ce n’et qu’un debut continuos le combat (intelectual)

El equipo del MIT descubrió la localización de los 10 globos en solo 8 horas y 52 minutos. A esa altura quedaba claro que el juego no consistía en encontrar los globos sino en difundir información y en usar a las redes sociales para activar la acción colaborativa.

¿Que tiene que ver todo esto con la educación (o con la falta de credenciales) del actual director del MIT? Mucho y podemos sintetizarlo así:

1. Los mecanismos del descubrimiento son abiertos,
2. La mejor manera de aprender no es digerir curricula sino plantear (o que nos planteen) problemas insólitos,
3. Involucrar mediante mecanismos inteligentes de recompensa a multitudes inteligentes genera resultados en cascada sorprendentes.
4. Iterar el proceso indefinidamente genera fenómenos de feedback positivo
5. Llevar esta porpuesta a todos los ámbitos del aprendizaje cambia la forma en que descubrimos e inventamos.

A lo mejor con estrategias parecidas se podrían resolver problema globales hipercomplejos y hasta curar el cáncer.

El experimento del globo rojo es pues una matriz de aprendizaje que deberíamos incentivar. Aunque habrá cosas que no se pueden ni deben descubrir colectivamente, hay muchas que si emergen de este modo. Y para avanzar en estos descubrimientos valen tanto los títulos (habilitantes) como las ganas (y el talento no snacionado formalmente), la expertise y el aprendizaje formal omo la heurística, la serendipia y la abducción, lo excepcional como lo normal.

2 Responses to “Laboratorios que marcaron nuestro camino”

  1. InterLink Headline News 2.0

    […] Algo que ya exploramos con sumo detalle en ConectarLab y su filiación en los ArtScience Labs y en Laboratorios que marcaron nuestro camino). Lo de que el mundo no es plano nos vino a la mente recordando que recién conocí al Medialab […]

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