Competencias para ser más competentes

¿Cómo preparamos a nuestros jóvenes para trabajar en el siglo XXI?

Desde hace ya varios años se desarrollan en todo el mundo distintos eventos relacionados con las competencias robóticas. Existen infinidad de propuestas, de diversa índole, con desafíos variados, pensados para todas las edades. Analizándolos un poco más allá de lo estrictamente competitivo, estos encuentros se convierten en escenarios diseñados para que los niños desde temprana edad, puedan experimentar algunas de las situaciones a las que se expondrán en la vida adulta.

Se los antepone a retos en los que deben diseñar y construir soluciones, aplicar conceptos de ciencia y tecnología, desarrollar habilidades de trabajo en equipo y por sobre todo se los prepara para enfrentar el voraz mundo laboral, en el que muchas habilidades personales deben estar encuadradas en la capacidad de liderazgo, resolución de problemas y trabajo en grupo.

Eventos, competencias y más…

Una de las competencias más conocidas es la que presenta la empresa danesa LEGO, dentro de su proyecto LEGO education. La llamada First LEGO league.

Triángulo dividido en tres partes y un dibujo en cada una de ellas que hace referencia a los tres ámbitos de un desafío FIRST LEGO League. En la parte superior, en color rojo, un dibujo con dos manos unidas que forman un corazón. En la parte inferior izquierda, en color azul, hay dibujados unos engranajes que hacen referencia al Desarrollo del Robot. Y en la parte inferior derecha, en color amarillo hay dibujada una bombilla que representa el Proyecto Científico.

Cada año, a principios de septiembre, se lanza un nuevo desafío basado en un problema del mundo real. El desafío se basa en tres aspectos:

Los valores, donde las premisas deben ser la competición amistosa, el respeto hacia los demás y el trabajo en equipo.

El desarrollo del robot, en el que los participantes diseñan, construyen y programan un robot para resolver las misión planteada para luego explicar y compartir los procesos técnicos, estrategias y la programación.

El proyecto científico, en el cual se identifica el problema real, se busca una solución innovadora y se comparte a los demás.

En el centro aparecen tres componentes del equipo “Els Legolands”, participantes en Junior FIRST LEGO League, con su maqueta LEGO explicando las investigaciones que han realizado. A su derecha está expuesto el póster ilustrativo realizado con cartulinas, y a su lado izquierdo aparece un envase de zumo gigante realizado con cartón y pinturas de colores.

Otro caso interesante es el que se desarrolló la semana pasada en la ciudad de Eindhoven, Holanda: la competencia Robocup. Es una de las más populares y prestigiosas del mundo robótico. Durante tres días, cientos de niños y jóvenes participan de actividades orientadas al fútbol de robots, robots rescatistas y robots hogareños.

En el caso del fútbol de robots, la alianza con este tipo de competencia atrapa la atención de participantes y público por lo popular que es este deporte a nivel mundial. Además, plantea un gran desafío para desarrollar la programación y su mecatrónica, como así también la organización del equipo dentro y fuera de la cancha. El pensar en una estrategia de juego, cómo se mejora la comunicación entre jugadores y la dinámica del partido hacen que estos logros se trasladen al equipo humano también.

El rescate de víctimas en ambientes hostiles es un problema socialmente desafiante. La promoción de este tipo de competencias se orienta a la investigación y desarrollo de mejores prototipos e implica la coordinación multiagente, la toma de decisiones y la búsqueda de estrategias.

En cuanto a los robots hogareños, los desafíos consisten en pruebas que los robots tienen que resolver, relacionadas con tareas de la vida cotidiana.

Nuestro país participó con dos equipos puntanos en la categoría Rescatista. “Cuestión de Lógica” terminó en el cuarto puesto, detrás de los equipos North and South Federal de China, Stepy & Lock ON de Japón y J3MI_BOT de Portugal.

La delegación puntana también estuvo conformada con el equipo Fenix team (que finalizó en el puesto 23), ambos compuestos por integrantes de entre 14 y 18 años.

A nivel nacional, la Roboliga, o también llamada “olimpíada robótica” cuenta con actividades de “lucha de robots”, desafíos de laberintos o pistas y la muestra de prototipos a través de una feria.

Según sus organizadores han sido pensadas, esencialmente, como un espacio de encuentro entre chicos, en actividades que fomenten su pensamiento y creatividad, a partir de los 11 años de edad, de todos los Colegios de la República Argentina. Sus objetivos se orientan hacia la organización de un grupo humano para la resolución de un problema, con funciones específicas para cada integrante, y con el problema agregado de que hay infinitas formas de llegar a la solución, lo que genera un debate interesante entre los niños, la construcción de un aparato que, desde un punto de vista físico, esté capacitado para resolver el problema, sin deterioro de sus partes y la programación de instrucciones para que, dada la arquitectura del robot, logre desarrollar independientemente los pasos para la resolución del problema.

En Bahía Blanca, el grupo de Robótica y simulación formado por alumnos de las distintas ingenierías y por personas interesadas en la robótica, organiza las competencias de robótica en la ciudad, una de las más reconocidas a nivel nacional. Este año van por la edición XI. El objetivo principal del grupo es brindar un lugar donde los alumnos puedan llevar acabo sus ideas y proyectos en una ambiente de armonía. El objetivo de dicha competencia es incentivar entre los estudiantes de los niveles medio y universitarios, ingenieros y público en general de Bahía Blanca y del país, la capacidad creativa para la aplicación de la tecnología a la construcción artesanal de robots, integrando conocimientos de mecánica, eléctrica y electrónica, dando forma a un paradigma que pretende innovar la metodología de transmisión del conocimiento.

Competencias para adultos competentes

Si bien hay muchas más ligas de robótica en el mundo, todas marcan claramente un mismo rumbo: potenciar las competencias como habilidades adquiridas. La robótica planteada de esta manera, fomenta en los participantes el talento, la comunicación, el espíritu emprendedor y su curiosidad por descubrir y aprender.

No cabe duda de que el entorno social y laboral en el que se integrarán los jóvenes del siglo XXI requiere personas activas, flexibles, creativas y orientadas al trabajo en equipo, capaces de aportar soluciones innovadoras a los retos de hoy. Poniendo la mirada en el futuro, sabemos que la esperanza está puesta en este tipo de propuestas, cercanas a la realidad laboral y más coherentes con las vivencias e intereses de los jóvenes. Es hora que la escuela se de cuenta de ésto.

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