Big Brain Project

El cruce del arte, la ciencia y la tecnología por lograr un cerebro global

El jueves 5 de septiembre tuvimos oportunidad de presenciar la activación del Big Brain Project, una propuesta de bioarte liderada por el artista e ingeniero Joaquín Fargas. Inicialmente intrigados por el asunto del bioarte y confesamente ignorantes al respecto, fuimos recibidos en el alucinante Planetario Galileo Galilei para conocer la propuesta y presenciar el momento que diera inicio a la obra.

La obra se realizó en conjunto con la Escuela de Comunicación Multimedial y el Laboratorio de Bioarte de la Universidad Maimónides y co-producido por Ars Electronica, el festival de arte digital e interactivo más importante del mundo. La idea detrás del proyecto es la puesta en funcionamiento de un “cerebro universal híbrido que combina cultivos de tejidos de células nerviosas con un sistema neuronal artificial que da como resultado la capacidad de interconexión de nodos -o sedes- mediante Internet.” La activación, entonces, fue la puesta en marcha de los nodos de Buenos Aires y Linz (Austria), donde Fargas estaba como asistente al Ars Electronica.

Se trata de una instalación bioartística interactiva,  en la que se conjugan los procesos biológicos con medios tecnológicos de transmisión de información.

En distintas ciudades del planeta, se realizará un cultivo de células neuronales de la médula adrenal, obtenidas a partir de un feocromositoma, que estarán albergadas en cinco bioreactores (cápsulas). Cada cápsula, sede del sistema biológico, recibe información del entorno (luz, sonido, temperatura, vibraciones, movimiento, etc.) de cada lugar del mundo donde está alojada y esos datos se traducen en impulsos eléctricos y entran en la red neuronal.

De esta forma, se genera una gran red, una suerte de cerebro global, a través del cual transitan las señales de la actividad que cada sede experimenta

El proyecto no contempla únicamente a estos dos nodos, sino que el plan es sumar a Tokio (Japón), Beijing (China), Kuala Lumpur (Malasia), Perth (Australia), Kuwait (Kuwait), Bruselas (Bélgica), Madrid (España), Toronto (Canadá), Distrito Federal (México) y Santiago (Chile) como nodos del “cerebro universal híbrido” que se puso en funcionamiento.

La ambientación del Planetario, de por sí futurista, resultó por demás acorde a lo que nos esperaba en el primer piso: un despliegue de tecnología con sus pantallas y LEDs embebidos en piezas de acrílico que le daban un tono ligeramente cienciaficcionesco al ambiente. El recorrido cuenta con varias pantallas táctiles donde se puede leer acerca de este y otros proyectos de bioarte llevados a cabo desde Maimónides y otras instituciones.

Entre las obras que estaban instaladas nos llamó la atención “Umbilical”, desarrollada por el colectivo Proyecto Untitled del Laboratorio de Bioarte de la Universidad Maimónides. Esta obra permite ver, si bien no en tiempo real, la captura de imágenes microscópicas de tejido de un cordón umbilical humano. A pesar del efecto shockeante que esto puede producir, la maravilla de los patrones geométricos y las regularidades que pueden encontrarse en esas imágenes es deslumbrante. En efecto, las imágenes bien podrían ser parte de una muestra audiovisual de la cual nadie sospecharía.

Salimos del evento con un puñado de ideas nuevas y ansiosos por conocer más acerca del bioarte y del curioso cruce entre ciencia, arte y tecnología.

 

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